Apresentação sobre o livro "La Pájara de Candora" de Leticia Herrera Alvarez
O texto a seguir foi lido por Leticia Herrera Alvarez na apresentação de
seu livro “La Pájara de Candora” (2013) no Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo
– México, no dia 28 de março de 2014.
PRESENTACIÓN DE LOS AUSENTES
Leticia Herrera Álvarez nos ha hecho una invitación, e invitaciones son
irresistibles, para hablar algo sobre “La Pájara de Candora”, libro creado
entre 1985 (Costa Rica) y 1987 (México), pero publicado solamente en 2013 en
este país. De inicio tuvimos miedo, pues ese texto ahora leído para ustedes tal
vez sea un estorbo, ya que el Centro Regional de Cultura de Valle de Bravo, por
lo que supimos, es un hogar muy bonito y agradable, lo que de hecho solo
aumenta nuestra envidia de tan privilegiada platea, si nos permiten tanta
sinceridad y un poco de broma. Lo que nos consuela es que las palabras que
volarán para ahí, ahora libres, puedan traernos noticias de todo lo que pasa en
este bellísimo local o, por lo menos, el frescor, y de ahora a delante les
robaremos más algunos ratos de esa contemplación, sin duda, más interesante que
nuestros pocos párrafos, presos todavía a una caja, sin la misma habilidad de
encantar como la voz de los pájaros.
Por intermedio de José Geraldo Neres, uno de nosotros conoció la autora,
contacto hecho para que pudiera participar de un evento en Brasil, más
específicamente en São Paulo, en Casa das
Rosas, llamado Quinta Poética, que
ocurrió en el año pasado (mayo), fecha en que Leticia vino a Brasil por primera
vez. Hizo excelente participación, no solo leyendo versos suyos de diversos
libros en la edición del evento cuyo tema era ‘Quando o feminino se declara: o corpo da palabra’ (Cuando el
femenino se declara: el cuerpo de la palabra), pero también cantando en la
lengua nativa de los indios de Michoacán, algo tan dulce y melancólico, una
invitación al enternecimiento de los ojos, juntando al lago como el que está cerca
de ustedes y que sabemos ser muy hermoso. En ese primer encuentro, nuestra
estante de libros aumentó ya que nos quedamos con varias obras de Leticia, hoy
aquí con nosotros, entre ellas ‘Zaima’, cuento en Coléccion de cuento
AbrindoBrecha; “[Chiribitas]”, género descubierto o inventado por ella misma,
de forma concisa y repleto de humor, como antes nombraran los románticos, el witz, “Rielar”, una especie de romance, construido a lo largo de años a través
del vigilante sueño y sus interconexiones poderosas; “Piel de Peces”, curioso
libro de poemas con versos tan largos cuanto libres, al estilo de la prosa; “Un
Globo en Busca de Libertad”, infantil, coronado por Premio Bellas Artes de
Cuento para Niños 1989, y que hizo la autora volverse conocida por docenas de
millares de nuevos lectores, “Antología (1967-2006)”, selección de sus poemas a
lo largo de décadas; y “Moro mío”, mezcla de versos y dibujos, cultivando ambos
el deseo y los cuerpos cuando, felices, se encuentran. El breve relato ya los
hace imaginar que nuestras estantes llenas de ‘Leticias’ merecen un poco más de
lectura entre nosotros, apáticos brasileños ajenos a la literatura en lengua
española. La última recordación que permanece de ese primer encuentro en 2013
son las charlas en el bar, secretos que ni nuestros túmulos osarán saber, la dificultad en la comunicación entre
dos lenguas tan parecidas y al mismo tempo tan distantes, como el momento en
que Leticia, casi irritada, pero siempre elegantemente controlándose, llena los
pulmones de desespero de no conseguir hacerse comprender y la sutil sensación
de estar frente a una bruja, graduada en los mágicos instrumentos de la
compresión sensible, una mirada, un gesto y, en el silencio, el cambio había
ocurrido.
En el año que ahora se empieza, repetimos el encuentro - no más a caso
de eventos, pero, por supuesto, que se ha desembocado en otro evento, ese en el
que oyen esa presentación de los ausentes -
aprovechándonos de una venida de Leticia a Brasil a causa del nacimiento
de su nieta. Acordamos de nos rever, cada cual acompañado por su traductor,
Leticia e Iván, su hijo, Paulo y Allyne, su novia, que desarrolla maestría en
Letras/Español. En esa vez pudimos cambiar libros, le dimos “A Diferença do Fogo”, de Paulo Sposati Ortiz,
y ella nos ha dado “La Pájara de Candora” y tras agradable noche llena de
risos, aseguramos que cambiaríamos también traducciones. Resaltamos la extrema
dedicación con que Leticia ha traducido el poema “A dilatação andarilha”,
primer poema del libro de Ortiz, más de una hora de pormenores, desentendimientos
y felices descubiertas. Hasta el momento nuestras traducciones fueron de
solamente cinco poemas de Leticia: “Hazme saber…”, “Distraída”, “Amanecer”, “A
primera vista” y “Diferencia”, ese último el cual nos detendremos con más
atención aquí en ese texto. Antes vamos a ver, por pinceladas, los temas que
cruzan el presente libro, que cumple casi 30 años de existencia, y que serán
realmente profundizados en otro ensayo futuro.
En “La Pájara de Candora” caben, por lo menos, tres temáticas: la mujer,
la guerra y el divino. La autora, en este exacto momento debe estar balanceando
la cabeza, como si corrigiera: también el hombre, también la madre. E ese clima
de humor que perseguimos en esa presentación se debe a la ‘broma’ constante en
los poemas de Leticia, en ese libro,
poemas casi haikais, de tan pequeños y de síntesis sorprendentes, sin
embargo muchas veces nada orientales, sino socrático, induciéndonos el
raciocinio, provocándonos una reflexión donde antes era solamente sentido
común. Claro, el poeta busca el sentido “no común” para poder ser entendido por
la gente, y esa forma de hablar por pocas palabras nos hace recordar de Schlegel
y la estética del fragmento para los románticos alemanes, sin olvidarnos de
Safo y los decaimientos de sus poemas, molidos por la erosión de la Historia.
En el movimiento romántico se estudió y se propuso muchas veces el
humor, léase ironía en alto refinamiento, aquella comedia que fuera divina,
centella iluminando los objetos por otro lado. No sería raro apuntar que la
ironía camina, de manos atadas, con la melancolía, en aquél movimiento de
cambio del siglo XVIII para XIX, y podría ser visto al borde del lago, ahí, en
Valle Bravo, siendo ellos tan hechos a la naturaleza, y ella, tan propicia a reflejar
los movimientos internos del yo-lírico pensativo porque contemplativo. ¿Los
muchos animales que desfilan en ese libro de Herrera tendrían ahí su razón?
Pero volvamos: los epigramas que le depositó conservan una dulce melancolía ,
obvia, para quién relata a la moda trovadoresca, la partida sin regreso de bien
amado, pájaro de esperanza que abandona las manos de su creadora y le entierra
en un proceso infernal, porque circular, de reflejos, reflexiones. La escritora
brasileña Hilda Hilst hizo semejante cosa, cantando su amor perdido, sin dejar
la ferocidad y la ironía de lado. De ese modo, la tradición provenzal tendría
otra lectura, a partir de mujeres de verdad, femenino falso para cantigas de
amigo. Pero no adentrémonos esa puerta. Lo que nos interesa ahora es entender
como se hace la conexión entre el tema y el instrumento usado para manipularlo,
y vale citar un autor nuestro, Oswald de Andrade, y su “Amor/Humor”, pues en
ese sutil cambio de vocales, de la más abierta a la más cerrada, está toda
aquella melancolía sintetizada, en el tono soturno en el desvío de las vocales,
como si un error lo traspasara, mejor, una descubierta. Sabemos, con
Aristóteles, que el ser humano es el único animal que ríe, y si algún chistoso
discordar, porque dicen que la hiena ríe, por ejemplo, ignoraremos. Descubrimos,
con Bakhtin, que la risa es social, y por eso comprendemos que la broma tan
utilizada por Leticia es una manera de intentar entender lo que ocurre en los
tristes corazones de los amantes. Si fueran fijar bien la atención, si no
estuvieran aún buscando la melancolía y la ironía de manos dadas cerca del
lago, si nos detenernos en el título del libro (La pájara de Candora), un
cambio de consonantes fue efectuado, instaurándose así otro significado,
haciendo con que los significantes se eleven. Una lástima que nuestro tiempo
hábil sea tan corto, ni tendremos paciencia mismo, con tan bella paisaje, de la
cual ya vislumbramos hasta los pormenores, lástima que no pudiéramos discurrir,
a partir de la figura de Pandora, implícita en el nombre de la obra, sobre
Lilith, Medea, Eva, Nefertiti, personajes rebeldes, con historias también
trágicas, y la tradición subversiva de la mujer en la literatura, corrompiendo
la visión del femme fatale por intermedio de una propuesta de conocimiento, desde hace
su íntimo diabólico, siendo la manzana fruto del saber, y la mujer, como el
esclavo, el negro, el miserable, el homosexual y los demás a la orilla de la
humanidad, todos ellos son otro bello, otro bien, otra verdad, relegada por
tantos años. Por eso, nombramos socrática, mismo en los poemas cortos, su
retórica: esparciéndose, cuestionándose, sensibilizándose, secuestrando el
sentido usual del amor, de las relaciones humanas, del individuo y su
independencia. Mucho de ese libro es una dedicación a libertarse, ser sola, y
se descubrir única, no más costilla de cualquier patriarcalismo, opresión ni
invención de algún amor que subyugue o ponga en el altar de adoración.
La mayéutica de Herrera adviene del inconsciente, es decir, ¿su
perspectiva socrática dialoga con los sofistas, en consonancia con la filosofía
contemporánea cuanto a la diferencia, antiedípica, de la esquizoanálisis
poética? No es para tanto, ya que su trayectoria cruza largamente el
pensamiento hegeliano, acostumbrado a los haikais occidentalizados, síntesis
nacida del encuentro entre tesis e antítesis, pero su síntesis es abierta,
exigiendo del lector una mínima participación. La serpiente, como apuntado por
Valéry, piensa circularmente por ser diabólica, kundalini sabia de los cuerpos
que se amaron e intentan seguir adelante, apenas con el peso de la memoria
sobre la piel, y la figura, que tendría el don de iludir, osa saber en esa
biblia al revés, iluminista al jugar luz sobre el lógos, róbalo para poder jugar con él de manera salvaje, cuando el
peligro no es más negativo, cuando un libro busca su unidad al intentar
entender una cuestión a que se propuso, poniéndose desnudo, entre la lógica y
la sorpresa, como los dibujos de desnudos, flagrados con iluminaciones
diversas, para investigarnos como es al natural, dentro de la naturaleza,
nosotros, los animales amantes.
DIFERENCIA
Entre la seducción
Y el amor
Hay la distancia
Que entre la telaraña
Y el capullo
Aunque quieto
El capullo es dinámico y transforma
Cobija y alimenta
Para la nueva vida
La telaraña es tan solo una trampa
Paraliza a la víctima
roba su voluntad y se alimenta
Cuando sales a cazar eres araña
Mas cobijas a tu víctima
y le das nueva vida
Es por eso que
Quien se va de ti
se va volando
DIFERENÇA
Tradução Allyne Fiorentino
Entre a sedução
E o amor
Há essa distância
Entre a teia
E o casulo
Embora quieto
O casulo é dinâmico e transforma
Abriga e alimenta
Para a nova vida
A teia é somente uma armadilha
Paralisa a vítima
Rouba seu arbítrio e se alimenta
Quando sai à caça, é aranha
Mas no enlace de sua vítima
Dá-lhe nova vida
É por isso que
Quem se vai de ti
Vai voando
La lógica sigue muchas veces por la diferencia, esa manera de conocer el
uno a través del otro, por comparación, aunque eso es peligroso, porque al
final puede descubrirse que no hay realmente la diferencia, que todo lo que
pensaba ser distinto no es más que una faz de aquello que, por veces, se le
oculta. En “Diferencia”, uno de los poemas traducidos por nosotros, que
demuestra ya por el título una de las vertientes del libro, hay una encantadora
reflexión sobre el amor y la seducción. Al estilo socrático, es decir, lo que
está junto a la lógica, ese poema nos hace reflexionar a partir de la
comparación entre el capullo y la telaraña. El primer está para el amor así
como el segundo para la seducción. El capullo “aunque quieto es dinámico y
transforma”, da la vida mientras cobija. Ya la telaraña “es tan solo una
trampa”, que paraliza, roba la voluntad y se alimenta. De una comparación
siempre esperamos una solución clara y objetiva, que las diferencias se queden
resueltas, pero la sorpresa nos toma de golpe apenas lleguemos a los versos
“Cuando sales a cazar eres araña / Mas cobijas a tu víctima/ y le das nueva
vida”. La diferenciación lógica es rota en ese punto, porque las varias
interpretaciones se acercan a nuestros pensamientos. Si salimos a cazar
utilizamos la seducción, por supuesto, pero envolvemos nuestras ‘víctimas’ en
un capullo, así como las arañas también lo hacen con sus víctimas antes de
matarlas, es decir, caminas por la seducción (la telaraña) pero también hay el
envolvimiento (la creación del capullo), que provoca los cambios, la
adquisición de la experiencia. Del capullo de las mariposas, es decir, de la
vida, o hasta mismo del capullo de la muerte, como de la araña, todos salimos
renovados, “es por eso que quién se va de ti / se va volando”, porque salen
metamorfoseados. Pero, ¿como el capullo de la araña podría darnos vida nueva,
si el capullo es siempre una cobija de muerte? Ya decía Sor Juana Inés de la
Cruz, “es mayor dolor la ausencia que la muerte”, porque quien se va de ti, es
como si hubiera muerto para empezar una nueva vida. Así nos despedimos y
volamos tras esa encantadora experiencia que fue hablar de esa poeta, que nos
habla de cosas tan duras y al mismo tiempo usa las más delicadas imágenes.
[1] Allyne Fiorentino ‒ Maestra en Estudios Literarios por UNESP, desarrollando
estudio comparativo entre poemas en prosa de Cruz e Sousa y de Rubén Darío. Posee
graduación en Letras Portugués/Español por la Universidade Federal do Triângulo
Mineiro (UFTM). Profesora de lengua española, actúa también en las áreas de revisión
y traducció. Actualmente se dedica a traducir las obras en prosa de Rubén Darío.
[2] Paulo Sposati Ortiz – Graduado en Letras/Linguística por la Universidade de
São Paulo, autor de “A diferença do fogo”. Profesor y preparador de textos, coordinó grupos de lectura y
producción de poesía (Poenocine, 2008 y Facas na manga, 2011). Ministró el
taller “La poesía brasileña hoy” en CCSP (2011). Escribe en el blog A diferença do fogo (personal). Fue
coordinador de las Quintas Poéticas (2013) de la Editora Escrituras.


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